Envases y embalajes para proteger mercancías

Envases y embalajes para la protección física de la mercancía

Cualquier mercancía que sea objeto de transporte y almacenamiento tiene que llegar a su destinatario en perfectas condiciones. Aquí incluimos también todos los productos que las personas adquirimos de manera más o menos cotidiana para el devenir de nuestras vidas.

Envases y embalajes para proteger mercancías

¿Cómo proteger esos productos durante las fases de transporte y almacenamiento para que lleguen al consumidor final en las mejores condiciones? Mediante el empleo adecuado de envases y embalajes.

El uso correcto de unos y otros servirá no sólo para proteger la mercancía a la hora de manipularla y transportarla, sino que debe ayudar a la conservación de la misma. No sólo las condiciones del almacén deber ser óptima para su guarda, sino que debe permitir que los productos se conserven de manera adecuada a sus características. En artículos anteriores hemos hablado sobre los almacenes frigoríficos o cómo deber ser una nave para el almacenamiento de productos perecederos.

Dicho esto, veamos cómo pueden ser los envases y embalajes de las mercancías y qué se debe tener en cuenta en función del tipo de mercancía y de

Qué es un envase

La definición de “envase” conforme a la tercera acepción que da la RAE es “Aquello que envuelve o contiene artículos de comercio u otros efectos para conservarlos o transportarlos”.

Los principales envases que encontramos en el mercado son los tetra bricks, las latas de diferentes materiales (hojalata, chapa, aluminio), botellas de vidrio o de plástico, tarros, frascos, cajas de papel de tamaños diversos… El envase, rígido o flexible, está en contacto directo con el producto que contiene.

Es el envoltorio que además de proteger la mercancía contenida durante su manipulado logístico, tiene la función de llamar la atención del consumidor y atraer a su consumo. Sirve también para ofrecer impresa en él información acerca de su contenido.

En cualquier caso, el envase debe ser cuidadosamente diseñado para cumplir con estas funciones (protección, atracción e información).

Características de un buen envase

Un envase adecuado impedirá pérdidas de producto.

El envase debe garantizar, mediante su diseño y el empleo de los materiales adecuados, el estado de conservación del producto para evitar que entre en contacto con factores contaminantes. Esto es especialmente importante en el sector de la alimentación.

El envase es el medio de comunicación que existe entre el fabricante y el consumidor final ya que a través suyo se proporciona la información necesaria sobre valores nutricionales, caducidad, características, composición, cantidades, etc.

Qué es un embalaje

Volvemos a la RAE para ver la definición de “embalaje”: Caja o cubierta con que se resguardan los objetos que han de transportarse.

Los embalajes se clasifican en función de sus uso en tres tipos:

  1. Embalaje primario o envase (ver apartado anterior).
  2. Embalaje secundario
  3. Embalaje terciario

Embalaje secundario

El embalaje secundario suele estar formado por cajas de diversos tamaños y modelos, que deben ser lo suficientemente resistentes para su manipulado. El embalaje secundario suele envolver habitualmente varios paquetes de embalajes primarios o envases.

Embalaje terciario

El embalaje terciario contiene varios envases secundarios. Debe protegerlos durante su transporte y manipulado logístico para evitar su deterioro y garantizar que llegar al consumidor final en perfecto estado de conservación.

Por lo tanto, el embalaje terciario debe estar diseñado para facilitar la manipulación y el transporte de varias unidades de venta o de varios envases colectivos, con objeto de evitar su manipulación física y los daños inherentes en el transporte.

Un ejemplo de este tipo de envases son las paletas que se emplean para la distribución y transporte de grandes cantidades de productos envasados o de envases secundarios.

Factores a considerar para escoger el embalaje adecuado

Independientemente del tipo de embalaje de que se trate, a la hora de escoger el más adecuado deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Las características del producto.
  2. Las particularidades del medio o medios de transporte que se vayan a emplear.
  3. Los costes logísticos necesarios para su transporte y almacenamiento.
  4. La normativas legal y técnica que deben cumplir tanto envases como embalajes.

El tipo de material empleado en la fabricación tanto de envases como embalajes debe estar acorde a estos factores.

Son varios los materiales que se emplean para ello: plástico, vidrio, cartón, metal, madera y textil. Naturalmente, esto influye directamente en la logística de transporte y almacenamiento de los diferentes embalajes.


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